La guerra del Libano y el Fósforo Blanco (última parte)

Actualidad, Internacional  por Jose Luis Pereyra Comentar   
Publicado 18 de enero de 2009

El informe de Naciones Unidas, de 8 de agosto, señaló la imposibilidad de escapar de la ciudad debido a los continuos ataques de los israelíes sobre carreteras y transportes de todo tipo. El mismo informe calificó el ataque de “modelo de violación del derecho internacional, incluido el derecho humanitario internacional y las leyes sobre derechos humanos”.

Según el informe de la ONU, “la Fuerza Provisional de la ONU en el Líbano (FPNUL) no puede confirmar o negar si Hizbulá estaba llevando a cabo actividades militares desde Qana en los días anteriores al ataque del 30 de julio”. El informe de Annan también recogió la opinión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que estima que “avisar previamente a la población civil del inminente ataque no exime a Israel de sus obligaciones bajo las normas y principios del derecho internacional humanitario”. Ólmert afirmó que la ciudad era utilizada como base de operaciones por Hezbolá, lo que posteriormente fue negado por el gobierno libanés. Kofi Annan, Secretario General de la ONU, declaró tras el ataque: “nadie duda del derecho de Israel a la legítima defensa, pero que la manera en que actúa está causando muertes y sufrimiento en proporciones inaceptables”.Por su parte, la Fuerza Aérea Israelí investigó el suceso, incluida la causa de que el edificio bombardeado se desplomase siete horas después del ataque.En el informe oficial, dado a conocer el 3 de agosto, el Ejército Israelí acusa a Hezbolá de usar a la población como escudos humanos y sostiene que el bombardeo se efectuó porque se desconocía que en el edificio de Caná hubiese civiles. Según declararon pilotos de cazas, la táctica de Hezbolá –sin uniformes, sin separación entre milicia y población– supone un dilema permanente para la aviación israelí.

Amnistía Internacional y Human Rights Watch desestimaron las conclusiones de la investigación israelí y afirmaron que investigadores de ambas organizaciones que visitaron Qana el 31 de julio, el día después del ataque, no encontraron ningún equipo militar destruido en o cerca de la casa. Del mismo modo, ninguna de las decenas de periodistas internacionales, trabajadores de rescate y observadores internacionales que visitaron Qana el 30 y 31 de julio dijeron haber visto ninguna prueba de la presencia militar de Hezbolá en o alrededor de la casa. Según Human Rights Watch, los trabajadores de rescate tampoco recuperaron cuerpos que parecieran de combatientes de Hezbolá en el interior o cerca del edificio. Según un testigo, “hay aviones de vigilancia cerniéndose en lo alto cada día.Es imposible que los aviones no hayan visto que el lugar estaba lleno de mujeres y niños”.

A 3 de agosto la ofensiva de Israel en el Líbano ha causado la muerte a más de 900 personas y herido a otras 3.000, y un tercio de las víctimas tiene menos de 12 años, según información del Primer Ministro Libanés, Fuad Siniora. Según sus cifras un cuarto de la población del país —un millón de personas— había sido desplazada debido al conflicto armado. Por el lado israelí, ya son 55 los muertos a 2 de agosto, entre ellos 19 civiles. 300.000 israelíes han abandonado sus casas en el norte del país.

El 4 de agosto la Agencia para los Refugiados de la ONU (UNHCR) advirtió que la continua destrucción de carreteras y puentes en el Líbano por parte de la aviación israelí está dificultando la distribución de la ayuda humanitaria. Por su parte el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) dio la voz de alarma sobre la situación humanitaria en el sur del Líbano debido a los continuos bombardeos israelíes. Un portavoz de la organización señaló los problemas de escasez de agua y de combustible en la zona, así como la amenaza de epidemias. Por su parte la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) afirmó que los bombardeos israelíes de la pasada madrugada sobre el norte de Beirut “han cortado una vía de comunicación vital con la frontera siria” que se utilizaba para evacuar personas hacia el país vecino.

El mismo día (4 de agosto) un ataque israelí sobre un grupo de agricultores libaneses dejó la cifra de entre 23 y 33 (según fuentes) muertos civiles cerca de la frontera con Siria. Por otro lado, al menos 17 personas murieron y varias más resultaron heridas en un ataque israelí contra un edificio en la ciudad sureña de Taiba (Sur de Líbano), cerca de la frontera con Israel. También las zonas cristianas del norte del país, hasta la fecha ajenas a la guerra, sufrieron por primera vez ataques israelíes.Ocho civiles y cuatro soldados murieron ese mismo día en lo que fue el día más mortífero para Israel desde el comienzo de los ataques del Hezbolá sobre el norte israelí. Decenas de personas resultaron heridas por la ola de cohetes que azotó el norte durante esta tarde. La policía dijo que unos 130 cohetes fueron disparados hacia Israel en solo 90 minutos entre las 16 y las 17:30 horas.

Un portavoz de la policía israelí informó que, a 10 de agosto, han impactado en suelo israelí 3526 misiles, 716 en ciudades, con el resultado de 51 ciudadanos israelíes muertos, 810 heridos, de ellos 59 heridos graves. Estos datos no incluyen a soldados muertos y heridos en suelo libanés.

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