Budismo Zen 5ta parte (2)

Cultura  por Jose Luis Pereyra Comentar   
Publicado 22 de septiembre de 2008

Continuacion de la entrega Budismo Zen 5ta parte (1)

EL SHODOKA del Maestro Kodo Sawaki

Originalmente, yo no tenía la intención de hacer un libro. Se trata de veintitantas conferencias reagrupadas y puestas en un volumen. Por eso el estilo no es demasiado rebuscado. Su forma es ruda y simple. Yo hablo a corazón abierto. Un hombre cuenta lo siguiente: estaba yo dando una conferencia en alguna parte cuando él pasó por delante de la sala. Como mi voz es particularmente fuerte y agresiva, echó una ojeada furtiva al interior. Con gran sorpresa, no vio más que a dos personas frente a mí. Poco importa que hable para una sola, para cien o para mil personas. Siempre hablo desde el fondo de mi corazón. Por ello, en cada palabra y en cada frase, mi espíritu y mi cuerpo, mi carne y mi sangre están totalmente puestos al desnudo. En este libro esta cualidad está simplemente trasladada a la forma escrita.Soy incapaz de utilizar un lenguaje vago del género so daro (sin duda que), o aru kamo sirenai (puede ser que). Yo digo claramente: “Esto es esto y aquello es aquello.” Si a la lectura de este libro, vuestra actitud en la vida se vuelve un poco más fuerte, es gracias a esta forma de hablar.El Shodoka es un sutra que yo aprecio profundamente. Su contenido es infaliblemente refrescante y revelador. Es un poema, y cuando se le recita, su sonido es maravilloso. Un espíritu manchado se sentirá inmediatamente puro y brillante.

Me gustaría que recorrieseis este libro una vez sin que os atéis demasiado a los detalles: así podréis gustar el sentido misterioso del Zen.

Kodo Sawaki 1940, primer día de la sesshin de Rohatsu, Geya, templo Zen de Tengyo.

La evolución del Shodoka

Aquí, en lo que podríamos llamar “el mundo humano” o “sobre esta tierra”, existe el fenómeno de la religión. El hombre primitivo también tenía una religión. Cuando retumbaba el trueno, o temblaba la tierra, pensaba que esto era la obra de un dios. Con el tiempo, la humanidad se volvió más complicada y las religiones también más complejas, como el cristianismo o el budismo, que aparecieron y no se han hundido ante la ciencia moderna. Entre las religiones modernas, el budismo no ha sido fabricado por los hombres. El budismo es el fin de las fabricaciones humanas. Cuando un hombre es súbitamente liberado, decimos que es hodoketa. También el nombre de hotoke que se le da en japonés a Buda tiene connotaciones muy interesantes. En todo caso, de todas las especialidades célebres del Oriente, sin ninguna duda el budismo es la más importante. En lo que concierne al budismo, cuando Buda Shakyamuni estaba en este mundo, su simple presencia era suficiente enseñanza. Incluso sin sermones -los cuales son vagos y a menudo equívocos- su persona era ya un sermón perfecto y una perfecta influencia. Lo que la gente apreciaba era la persona de Shakyamuni, y no la lógica de sus argumentos.Como quiera que sea, el ser humano está destinado a la muerte. Y el mundo humano puede ser profundamente afectado por la existencia o la no existencia de un ser. La existencia del ser humano Shakyamuni ha tenido una gran influencia. Porque Shakyamuni aceptó a la vez la dulzura y la amargura de la vida, y actuaba desde las profundidades de esta aceptación; sus sermones trataban de cosas adaptadas por completo a la realidad de la vida. Eso solo satisfacía a todo el mundo. Así es el individuo Shakyamuni Buda. Pero esta persona Shakyamuni está muerta (es decir, ha entrado en el nirvana). Dicen que en el momento en el que entró en el nirvana, cierta persona se puso a bailar diciendo: “¡Al fin nuestro padre tan severo se ha ido. A partir de ahora, podremos beber tanto como nos plazca!.” Viendo esto, Mahakashyapa dijo: “¡Nada de eso! ¿Puede haber algo de peor gusto que bailar porque Shakyamuni haya muerto? Ahora que Shakyamuni nos ha dejado, debemos tomar el dharma que nos ha enseñado como si fuésemos Shakyamuni mismo.”

En verdad, sólo con mirar el rostro de Shakyamuni, todas las preocupaciones se desvanecían. Si se ponían los ojos con veneración, aunque sólo fuese una sola vez, sobre su rostro, nunca más se le podía olvidar. Muchos brahamanes, viendo el comportamiento majestuoso de Shakyamuni y escuchando la nobleza de su voz cuando daba un sermón, sintieron miedo de que les quitara sus propios discípulos. Una viuda, impresionada por el aspecto imponente de Shakyamuni durante una conferencia, se dijo que éste era el esposo ideal y se esforzó en atraparlo. El budismo es lo que fue influenciado por este Shakyamuni lleno de dignidad. Y bien, este Shakyamuni murió. Como no había una alternativa mejor, lo que él había dicho fue fijado por escrito. Así es como aparecieron los sutras. En el Yuikyogyo está escrito: “Si en lo sucesivo mis discípulos viajan y practican (las enseñanzas), eso es el cuerpo del dharma del Tathagatha que existe desde siempre y no conoce el fin.” Después que la persona muere, el dharma en sí mismo se vuelve el maestro. Como consecuencia, numerosos sutras hicieron su aparición.Fueron traducidos al chino, después estas versiones chinas al japonés. En todos los países, cuando una cultura extranjera hace su aparición, la gente dotada para los idiomas es altamente apreciada. Pero, incluso después que los sutras hubiesen sido ya traducidos, ciertas personas continuaron siendo objeto de admiración y de elogios simplemente porque conocían el sánscrito, fuera cual fuese su valor moral o su personalidad. Incluso sin ser monje ni guardar los preceptos se podía ser venerado como un ser iluminado por poco que se fuese capaz de traducir cualquier cosa. Esto es evidente en el caso de Genjo cuya importancia no ha disminuido con el paso del tiempo. Para que se pudieran leer en japonés, las traducciones chinas debían ser copiadas. Estos sutras han pasado de mano en mano desde los tiempos lejanos en que el venerado Shakyamuni murió, hace ya más de veinte siglos, y la lingüística ha jugado un papel muy importante.En consecuencia, una explicación de las evoluciones lingüísticas se vuelve necesaria; ese es el origen de los comentarios de los sutras. Por ejemplo, en ciertas obras el término sánscrito bodhiu es traducido por el carácter chino michi. En traducciones más recientes, se traduce por kaku. El término sánscrito saha está traducido por nindo. O anuttara samyaku sambodhi por mujo shotokaku. Si estas diversas traducciones no están acompañadas de una explicación, son incomprensibles.Así que los eruditos trabajaron duramente sobre traducciones difíciles; la interpretación de los sutras se volvió aburrida y el pensamiento muy complicado. Encontramos en los sutras una mezcla de psicología, de lógica y de casi todo. En Japón, los que pueden explicar todo esto son muy apreciados. Además, existen dos estilos de traducción: la traducción literal y la traducción libre. Así, aparecieron diferentes versiones del mismo texto. Por si esto fuera poco, se analizan ahora los sutras a la luz de los descubrimientos modernos de la Historia y de la Arqueología, dando lugar a la aparición de numerosas teorías que han complicado todavía más las cosas. Es lo que se llama la “búsqueda budista moderna.” pero si nos preguntamos: “¿Es esto suficiente?” Pues bien, ¡No! ¡Esto no es suficiente! Está también lo que no aparece en la letra y las palabras, la transmisión de la persona.La transmisión de la persona se aplica a alguien que haya sido verdaderamente influenciado e impresionado por la persona de Shakyamuni. Eso quiere decir que una persona con otra contactan. Son el maestro y el discípulo. Como la frase: “Ojo con ojo, sin sombra entre los dos”; dos personas se encuentran perfectamente sin que una sombra los separe. Dos personas se acoplan perfectamente.

Aquí una persona, allí otra. Están Shakyamuni y Mahakashyapa, y deben volverse unidad. Un poema de Manzan Osho dice: “Una comunión de corazón a corazón, pensamiento tras pensamiento sin olvidar, viéndose el uno al otro cada día, ¿por qué separar la vida y la muerte?” Sea cual sea el ardor de una pareja de amantes, no podrían jamás alcanzar este estado. Quizás durante un corto período puedan conocer la “comunión de corazón a corazón”, pero no pueden entrar en la condición de pensamiento tras pensamiento sin olvidar.” Si se separan un poco, se olvidarán el uno del otro completamente. “Viéndose cada día…”; si una abuela muere, se la olvidará bien pronto. ¿Por qué separar la vida y la muerte? Estar muerto o vivo no es verdaderamente el problema. Vuestra persona y la mía están siempre juntas. Por vuestra persona yo estoy iluminado. A causa de esto, la vía de Sócrates pudo ser transmitida a una noble persona como Platón sin el menor cambio en la forma o el contenido. Esto fue posible porque hubo transmisión de la persona. En otros términos, ésta es la transmisión del Zen. A propósito de esto, existe otra obra notable de Manzan Osho titulada Myodo Nishidan Yo Ge, que dice esto: “En un zagu ninguna división, diez mil ri al otro lado del océano, y nuestras cejas se tocan.” El zagu es la pieza de tela a modo de estera que el monje zen extiende ante sí para prosternarse. En algunas ocasiones, el borde del zagu del maestro se posa sobre el borde del zagu del discípulo y se prosternan los dos juntos, a veces cara a cara, a veces lado a lado. El sentido de: “En un zagu ninguna división”, es que no hay la menor separación ni el menor obstáculo entre el maestro y el discípulo.”Diez mil ri a través del océano.” Yo estoy en Kyushu y vosotros en Hokuriku; no son diez mil ri, pero aún así nuestras cejas están en estrecho contacto. Este contacto estrecho entre vuestras cejas y mis cejas es la transmisión de la persona. Vista bajo esta perspectiva la poesía es muy interesante. Las cosas que la prosa no puede expresar aparecen con una belleza exquisita gracias al efecto poético. Esto también es la transmisión de la persona. Es la “transmisión del espíritu”, una transmisión especial “más allá de la enseñanza”, y “fuera de las letras y de las palabras.” En este caso, poco importa la cantidad de palabras escritas o pronunciadas, nada se dice; se habla en silencio. Esto no tiene pues nada que ver con la traducción literal o libre de algo; esta expresión abierta de la persona se muestra a través de la armonía de la poesía. Digo a menudo que el sermón de un monje debe ser parecido al lenguaje de un sordomudo. Utilizar palabras persuasivas como en las situaciones ordinarias no produce en absoluto un buen efecto. Aprender de memoria antiguos sermones y recitarlos con voz seductora no suena bien en absoluto. Para hacer que pase algo verdaderamente, es necesario que salga espontáneamente, la torpeza no estorba. Un sordomudo todo lo hace por gestos, habla por medio de la mímica. Si hablásemos como los sordomudos sería muy original. Sin pronunciar “esto está amargo”, la gente, mirando vuestro comportamiento pensará: “¡Ah! está amargo.” Si mostrásemos que tenemos hambre con gestos, las palabras serían inútiles. Las fabricaciones humanas complicadas como el esperanto no son necesarias; los gestos son suficientes. Uno se hará comprender en Alemania o en Francia y nada le faltará. Esa es la “transmisión especial fuera de la enseñanza, fuera de la letra y de las palabras”, de los monjes zen. Esta profunda transmisión de la persona que es el budismo tiene, en muchos aspectos, formas muy originales de expresarse. En breve, es el Zen. Algunas personas han dicho que en la escuela del Zen, debido a “fuera de la letra y de las palabras”, sería mejor que no hubiera ninguna literatura; y sin embargo, si se hace inventario, es el Zen quien tiene la literatura más abundante (entre las escuelas budistas). ¿Por qué esto es así? Porque se descubren cosas nuevas llenas de creatividad. Porque son originales, es interesante leerlas aunque sólo sea una frase. Como quiera que sea, si nadie comprende el contenido, el lenguaje no es más que una concha vacía. Entonces somos como ese ciego que fue a ver los cerezos en flor. Se puso a abrazar diferentes árboles diciendo: “¿Dónde están los cerezos? ¿Es un cerezo esto que yo toco?.” Esta es la única diferencia entre los que han visto los cerezos en flor y los que no los han visto. Cuando se lee el Shodoka uno se asombra a cada verso. El que no se asombra muestra simplemente su propia tontería. Hay muchos versos en el Shodoka que, si se recitan a un monje interesado solamente por el dinero, le harían pensar: “Si digo este tipo de cosas, no obtendré nunca ninguna limosna.” Por ejemplo: “En el ojo de la realización no hay nada que ver”, o “No hay ni hombre ni Buda”, o bien “Todas las cosas del Universo no son más que burbujas en el océano”, o también “Todos los sabios y santos desaparecen en un relámpago.” En cuanto a mí, todas estas frases me procuran un delicioso placer. No lo puedo remediar. Además son verdaderas. Por otra parte, gracias al ritmo poético y a la fuerza del sonido, los versos se vuelven cada vez más fluidos a medida que se los recita. Aparte del Shodoka, hay numerosos poemas del mismo género, tales como el Shin Jin Mei, el Sandokai, el Hokyo Zan Mai, los poemas de Sesshi, el Shinpo No Gin y el Soan No Gin de Sekito Daishi. Cuando el Hekigan no estaba todavía escrito, existían muchos largos poemas como éste. En esta época a la gente le gustaba cantarlos y ponerles música, y así dieron lugar a la música de ceremonia. Los poemas chinos son melodiosos; si se recitan en su lengua tienen una bella sonoridad, más rica aún cuando se cantan. A su lectura, queda uno impresionado por su belleza, mayor aún cuando se les recita. No exponen argumentos. Se puede tener una experiencia religiosa sólo con recitarlos, como tocando la flauta o escuchando música. Por el estudio podemos aprender que los cinco skandha son la forma, la percepción, la concepción, la volición y la conciencia; que los seis órganos de los sentido son la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto y la facultad de pensar; y que la cadena de las doce causalidades comprende la ignorancia, las acciones que se derivan de ésta, la conciencia, las funciones mentales y su objeto, los cinco órganos y el espíritu, el contacto, la percepción, el deseo, el apego, la existencia, el nacimiento, la vejez y la muerte. La ilusión, la acción y el sufrimiento, el pasado, el presente y el futuro. Si acumulamos este tipo de conocimientos quizás podamos pasar un examen pero esto no guarda ninguna relación con la persona. El Zen no es así. La persona de Buda ha sido transmitida hasta aquí como la electricidad. Para intentar explicar esto, el lenguaje tradicional es simplemente insuficiente, así que se tiene que recurrir inevitablemente a palabras con resonancias poéticas. Entre los textos zen que no están en prosa, el primero que apareció (en China) fue el Shin Jin Mei del tercer patriarca. Seguidamente viene el Shodoka. El texto original está en lengua china, pero, para hacerlo accesible al lector, he introducido en él kana y lo he vuelto a escribir. Recomiendo a la gente resuelta aprender a leer en chino a causa de la profundidad de esta lengua. Los Darani de los hindúes y los Waka y Haiku japoneses son excelentes, pero las cualidades de la literatura china son totalmente particulares. Además, la literatura taoísta era muy popular en los tiempos de la transmisión del Zen, y dicen que influenció a éste. Yo no soy especialista en Historia y no sabría decir lo que procede del Zen o de la literatura china, ni lo que vino primero, pero en todo caso, cierto tipo de literatura zen, profunda e inefable, apareció. De una gran cualidad poética, está escrita en una lengua de poderosas sonoridades en versos sobrios y sutiles.Había un hombre de nombre Fugai Zenji. Entre sus discípulos hubo tres grandes hombres: Ekido, Tanzan y Mukan. Parece ser que este Fugai era tan gordo que daba miedo. Era un músico excelente y un calígrafo de talento. Sus dibujos eran verdaderamente elegantes; yo tengo un Paranirvana de Buda hecho por él. Es mi tesoro y no se lo daría a nadie aunque me lo pidiera. Inspirado por este Paranirvana de Buda durante varias decenas de años he celebrado con entusiasmo una ceremonia anual por el paranirvana. De entre los tres discípulos de Fugai, uno practicaba zazen, el otro no hacía más que leer y escribir un manuscrito que intentaba descifrar con una lupa, y el tercero jamás cogía un libro ni se sentaba nunca en zazen; se contentaba con gallear con insolencia. Fugai Osho dijo al que practicaba solamente zazen: “Tienes una buena postura, eso es lo más importante para un monje zen. He aquí un zafu para el que he ahorrado durante mucho tiempo. Te lo regalo.” “¡Oh, gracias!”, respondió el discípulo. En nuestros días importamos el miraguano, pero en los tiempos antiguos no ocurría así. Un zafu costaba entre tres y cinco rio y esto era mucho dinero. Por eso el discípulo exclama: “¡Oh, gracias!.” A partir de entonces, dicen que éste se concentró aún más en zazen. El segundo se consagraba exclusivamente a escribir notas y comentarios. El maestro le dijo: “Haces un notable trabajo de investigación. Un monje zen puede sentarse en zazen o fanfarronear, pero si no es instruido, no vale nada. He aquí un libro que yo estudié y copié cuando era joven. Te lo doy.” “¡Oh, gracias!.” Cuentan que este hombre estudió en adelante todavía con más ardor. El último no hacía más que jactarse; era un verdadero desvergonzado. Como si estuviese golpeando un tambor, fanfarroneaba sin cesar. El maestro le llama y le dice: “Tienes mucho talento, se puede hacer zazen o estudiar tanto como se quiera, pero si no se tiene talento, eso no tiene ningún valor. Para cualquier cosa, un monje tiene que tener talento.” Después de esto este hombre se volvió aún más arrogante; añadió un último toque de impudor a su talento y se vanagloriaba todavía más. ¿Quienes eran estos tres hombres? El que hacía solamente zazen se llamaba Ekido Zenji. El que se consagraba exclusivamente al estudio, Mukan Osho, y el que se alababa todo el tiempo, Hata Tanzan Osho, es el que en los primeros años de la era Meiji enseñaba filosofía en la universidad imperial, llevaba un vestido occidental, se dejaba crecer la barba y se vanagloriaba. Como quiera que sea, es Mukan Osho el que prepara el Shodoka Preparado para la Recitación y lo publica. Hasta ahí, los caracteres indican como el canto no figuraba en el texto. Pero el Shodoka está considerado como “la música ceremonial” por excelencia del canon búdico. El Shodoka Preparado para la Recitación había nacido. En él figura también una introducción escrita por Rugaï Osho. Este Shodoka es mucho menos sofisticado que el Hekigan, el Shoyo Roku y el Mumonkan. A decir verdad, estos últimos así como sus notas preliminares y sus comentarios críticos dan la impresión de que están en contradicción con las “palabras y la letra” del Zen. En lo que concierne a la literatura japonesa, el Shin Jin Mei, el Shodoka, o el Shandokai y el Hokyo Zan Mai tienen algo de la sensibilidad del Manyoshu.Por otra parte, el Shoyo Roku o el Hekigan tienen un fuerte sabor literario y se parecen a obras más recientes incluso que el Kokinshu japonés. Además, si se las juzga según su esencia, se tiene el sentimiento de que una expresión tan sofisticada tiene menos eficacia. Por eso, obras como el Shin Jin Mei, el Shodoka y el Hokyo Zan Mai son verdaderamente lo mejor y más elevado de la literatura zen. El Shodoka es llamado también Daijo Ketsugi Kyo de Shintan Shoja. Es un Ketsugi Ky (sutra que resuelve los problemas) mahayana escrito por un sabio chino. Estas son las cualidades y el rango del Shodoka.

Comentarios sobre el Shodoka por el Maestro Kodo Sawaki 1935-1938

Primera Poema del Shodoka de Yoka Daishi:

No ve usted

a ese hombre de la Vía que ha ido más allá del

estudio y vive sin esfuerzo,

sin rechazar la ilusión ni buscar la verdad.

Las Acciones de Todo el Universo

En el Zen hay una obra titulada Hokyo Zan Mai. En este Hokyo Zan Mai está escrito: “Vosotros que ahora recibís esto, guardadlo bien.” El Hokyo Zan Mai y el Shodoka son dos poemas. Aunque estos poemas le hablen a la gente (honorable) de “usted” o de “tú”, estas palabras no designan a nadie en particular. Están dirigidas directamente a cada lector. Más precisamente, estas palabras alientan a la gente que practica el Zen y estudia la Vía. “Usted” quiere decir cada uno de los que leen el Shodoka. Esta palabra “usted” figura también al final del Shodoka en el verso “Puesto que usted no comprende esto, lo resolveré yo por usted ahora.” Al poner la palabra “usted” al principio y al final y al juntarlas, Yoka Daishi nos hace partícipes de la historia. Nosotros mismos, en persona, somos interpelados. El Shodoka, es el propio satori de Yoka Daishi. Es su propio satori interior. En lenguaje moderno podemos decir reflexión íntima. En todo caso, es un poema sobre el dharma del propio satori interior de Yoka Daishi, dirigido a toda la gente del mundo entero que practica el Zen y estudia la Vía. Así dice: “¿No ha visto usted….” Si preguntamos “¿Visto qué?”, la respuesta sería: “¡Lo que voy a explicar!.” En otras palabras dice: “No ve usted al hombre de la Vía que ha ido más allá del estudio y vive sin esfuerzo.” Dicho de otra manera: “¿No ve usted el principio del universo entero?.” Usted lo sabe todo sobre las fabricaciones humanas, etc., pero, ¿no ve usted al hombre de la Vía que ha cesado de estudiar y vive sin esfuerzo? ¿No ve usted el principio del universo entero? En otros términos, ¿no ve usted que el dharma del propio satori interior de Yoka Daishi no está separado de Buda, de mi y de los seres sensibles de las diez direcciones? El mundo de la religión es perfecto. Esto es así porque nuestras propias acciones son las acciones de todos los Budas de las diez direcciones y de los tres mundos. En consecuencia, el individuo no es tan pequeño. La gente piensa a menudo en grandes cosas; en cuanto les sucede la menor cosa, quieren inmediatamente hacerlo saber a todo el mundo. Anunciarles las cosas a los demás parece tener una gran importancia. Por otro lado, la gente está llena de secretos. Y en estos momentos, ignoran que ellos mismos son el universo entero. Nuestra persona, uno de nuestros estornudos, son el universo entero. Lo que un hombre hace solo sin que nadie lo sepa es aplaudido y compartido por el mundo entero. Así, la práctica de una persona renueva el satori de todos los Budas de las diez direcciones y los tres mundos, y certifica de nuevo el estudio de la Vía. Al mismo tiempo, la acción inmoral de una sola persona es una blasfemia contra todos los Budas de los tres mundos y de las diez direcciones y contra los seres sensibles de las diez direcciones. Porque pensamos que el individuo puede hacer lo que quiera, llegamos a cometer sacrilegios. Pero si alguien actúa con el universo entero, su acción de hoy es eterna. Así, cuando Yoka Daishi dice: “¿No ve usted?” además después dice: No ve usted “al hombre de la Vía que ha ido más allá del estudio y vive sin esfuerzo.” Pero al mismo tiempo, designa el sentido total del Shodoka y muestra que nuestras acciones no pueden ser cortadas y separadas del universo. Nuestra corrupción es el estado en el que estamos cortados del universo. Cuando el yo sale del universo entonces estamos corrompidos. Pero cuando tomamos personalmente el gran principio del universo sobre nuestros hombros, es lo mismo que decía Shinran Shonin“: “Cuando reflexiono profundamente en el gran voto que proviene de los cinco kalpas de meditación de Buda Amida, estoy convencido de que fue hecho únicamente y en último lugar por mi salvación.” Porque si se reflexiona profundamente, se ve que ha sido formulado únicamente y en último lugar por Shinran; Shinran a su vez toma sobre él la práctica de todos los seres sensibles. Además, no tenemos necesidad de buscar por todos lados seres sensibles inmersos en la ilusión. Si simplemente cerramos los ojos y reflexionamos, solamente por nosotros mismos podremos comprender bien cómo la masa de los seres sensibles vaga entre tormentos. Sin mirar fuera, reflexionando justamente sobre nosotros mismos comprenderemos con seguridad a los seres inmersos en la ilusión. Nosotros somos como un modelo reducido del mundo de las diez direcciones. Un profesor decía que cuando observaba lo que hacían los estudiantes, realizaba que era como si observara su propia vida. Incluso sin ser profesor, si miramos de la misma manera a los seres inmersos en la ignorancia, comprenderemos bien y exclamaremos: “¡Oh, son como yo!” Llevamos esquemas generales en nosotros mismos. Una persona ejemplar está simplemente soportando y reprimiéndose. A ella bien que le gustaría meterse en algún lío si estuviese segura de salir airosa; si le encanta beber, le gustaría abusar de la bebida, de la misma manera que le gustaría apuntarse a la mayoría de los placeres; sólo que está conteniéndose pacientemente. Puesto que esto es así, el satori de todos los Budas se vuelve la realidad del satori de montañas y ríos, de la hierba y de los árboles. Tal es el sentido de la frase: “Los seres sensibles y las cosas insensibles, obtienen el satori al mismo tiempo; la hierba, los árboles, el país entero sin ninguna excepción obtienen la budeidad.” El propio satori de Buda es algo del universo entero. Así, si en respuesta a la pregunta “¿No ve usted el principio?, alguien pregunta “¿Qué principio?” decimos: “El hombre de la Vía que ha ido más allá del estudio y vive sin esfuerzo.” Este al que llamamos “hombre de la Vía que ha ido más allá del estudio y vive sin esfuerzo” es una persona que incluso no se sabe en la ilusión. Saber que está uno mismo en la ilusión, es como el hombre que sabía que era un mendigo. Pero esto es algo que ocurre generalmente después que nos hemos vuelto plenamente conscientes. Un bebé no sabe que es pobre. Un hombre que sabe que es rico es un canalla arrogante. Pero durante la infancia lo ignoramos todo sobre la riqueza. ”Tengo el satori.” Esas son las palabras de un insoportable palurdo. No sabemos si tenemos el satori. Tampoco hay conciencia de la ilusión. No hay ni conciencia de ilusión ni conciencia del satori. Esa es la única dirección que podemos tomar. Así que no es necesario tener el satori o estar en la ilusión. En consecuencia, en el pasado no estábamos en la ilusión y ahora no tenemos el satori. Este estado es hishiryo. Pero aunque digamos “sin pensamiento ni concepto”, eso no es en absoluto como si el alma subiese en un globo y se perdiera en la niebla.

Comentarios sobre el Shodoka por el Maestro Kodo Sawaki 1935-1938

Segundo Poema del Shodoka:

La verdadera naturaleza de la ignorancia

es la naturaleza de Buda.

El cuerpo vacío e ilusorio de la ignorancia

es el cuerpo del dharma

Buda y el demonio tienen el mismo rostro

“La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda.” Eso que llamamos “ignorancia”, es la “no-comprensión.” Esa es la raíz de toda confusión. De la misma forma que vemos una separación entre la ignorancia y el satori, también pensamos que Buda y el demonio son dos cosas diferentes. Pero no son dos. Comprender que Buda y el demonio tienen el mismo rostro exige una profunda contemplación, creo yo. No hay división en dos. Es una sola cosa que se puede ver en tanto que Buda y en tanto que demonio. La base es una. A este propósito, Shoken Kotaigo escribió: “Según el corazón del que lo posee, el oro puede ser un tesoro o un demonio.” El oro, esa simple cosa, puede volverse un tesoro o un demonio. A menudo, por mucho que penen los padres para ahorrar dinero, eso no resulta beneficioso para los hijos.¿Entonces es mejor ser pobres? A fe mía, si nuestro cuerpo está sano, irá bien; pero si la pobreza va a pervertir vuestro carácter, es una pobreza sin esperanza. Si no corrompe vuestro carácter, la riqueza puede ser buena. Es cómodo tener dinero. También yo lo sé. Pero según la persona que lo posee, el dinero puede ser amigo o enemigo. Si bien hay personas a quien la pobreza amarga, las hay también a quienes la pobreza refuerza su espíritu de independencia. Es sólo una cuestión de espíritu, una forma de pensar. Si hacéis algo mal, vuestro padre os regaña, pero cuando tenéis necesidad de él y no está, os sentís muy solos. Sin embargo no es más que un solo y mismo padre. Entonces, ¿dónde está la raíz de todo esto? Simplemente en nuestra manera de cegarnos. La fuente de toda ignorancia está en nuestra propia ceguera.Miyamoto Musashi escribió el Dokukodo. Tomó prestado el título de una frase del Shodoka que dice: “Va siempre solo, camina siempre solo.” Es muy divertido.Para la práctica del samurai, el budo solo no era completamente satisfactorio. Generalmente se encuentra el bushido en el corazón del espíritu japonés. Es interesante constatar que estos samurais estaban comprometidos en la Vía del Zen. Si se mira el budo y el Zen (que se llama el Zen de los samurais), se tiene la impresión de que hay siempre una iluminación neta entre los samurais. Si se intenta comprender el lugar que ocupa el budismo en la vida de los samurais, aunque se anuden los cabellos en un moño, porten dos espadas y proclamen fieramente: “Yo soy Tal y Tal”, a uno le embarga el sentimiento de que la actitud vital del Zen estaba encarnada en el samurai japonés. En las crónicas del budo se pueden encontrar muchos ejemplos que ilustran esto.La segunda línea del Dokukodo dice. “No busques los placeres para ti mismo.” La ignorancia humana, esta búsqueda de placer. Poco después, en la quinta línea pone: “Tómate a la ligera y a los otros en serio.” Profundamente, no se toma uno mismo a la ligera. Debemos considerar la vida con gravedad. Pero los antiguos samurais que se hacían el hara-kiri pensaban todos que era justo poner fin a su vida. Consideraban las cosas con una daga puntiaguda sobre el vientre. “¡Si fracaso, me apuñalaré!.” Ellos se tomaban a la ligera y a los otros en serio. Pero en nuestros días es a los otros a quien sacrificamos. No se piensa más que en sí mismo, y en llenarse los bolsillos. Si alguien tiene un tropiezo, se lamenta, expresa numerosas quejas y huye. Eso es porque se toma en serio y a los otros a la ligera.Después de esto, la sexta línea es alegre. El samurai de antaño tenía verdaderamente una buena manera de comprender las cosas. Musashi escribió este Dokukodo durante sus últimas horas. Se dice que murió el 191 día del 51 mes del 21 año de Shoho; escribió pues este texto una semana antes de morir. El original es un rollo conservado en Kumamoto. Hay un individuo que ha venido a verme con los ojos inyectados en sangre, y el rostro mostrando los signos de una depresión nerviosa. Me ha dicho: “No sé si voy a aprobar el examen de funcionario.” Probablemente quería practicar zazen para curar su depresión nerviosa. Entonces le respondí: “Si alguien como usted no aprueba el examen, es porque hay otros que son mejores que usted, así que, ¿no es ésta una razón para alegrarse?.” “¿¡Qué!?”, respondió él. Yo no puedo hacer nada si este tipo es un tonto que no puede comprender esto. Y como el mundo está lleno de esta clase de tontos que no pueden comprender las cosas a ese nivel, no merece la pena ni contar esta historia. “Si usted lo consigue, eso quiere decir que no hay nadie mejor que usted. ¿No comprende hasta qué punto es triste para nuestro país el que haya tanta gente inútil de su género?”, le dije. “¡Oh!”, respondió él. Estaría muy bien que la gente comprendiera las cosas a este nivel pero se contentan con lamentarse de sus propios fracasos. Sería mejor que pensaran: “Si no he aprobado el examen es porque hay muchos individuos mejores que yo. Aunque el Japón ya no es lo que era, todavía queda un buen número de gente dotada. Es mejor que me retire, y que esté agradecido por no haber conseguido el puesto.” Pero la gente no comprende esto. Los que lamentan sus fracasos son más numerosos que los que se inquietan poco de sus propios asuntos. Encontramos seguidamente: “En el bien como en el mal, no envidies a los otros.” Los antiguos samurais no envidiaban a los otros, pero en nuestros días, numerosos son los que están roídos por la envidia. Es una situación deplorable y me gustaría corregirla de una manera o de otra.Con la lectura de este Dokukodo, uno se apercibe de que, aunque sea muy corto, cada frase acierta el centro de la diana.

El mundo brillante

Visto bajo este ángulo, la ignorancia es un caso de ceguera de sí mismo. Sobre esta vía, toda la vida es ciega. Nos oscurecemos vida tras vida. Los que de esta forma avanzan siempre hacia la oscuridad son llamados seres ignorantes. Para Buda no hay ignorancia. Para los seres ignorantes no hay naturaleza de Buda. Esto es un hecho. Incluso cuando se prosterna delante de un Buda un ser ignorante pensará: “¿Valdrá caro este Buda?”, o ¿Cuánto me costará este Buda si lo compro?.” Sea como sea, el Buda no responde. Desde su punto de vista no hay seres ignorantes. El Buda dice: “Estáis bien, justo como sois.” Los seres ignorantes están llenos de complejos. Ellos no lo creen pero el Buda repite: “Estáis muy bien como estáis.” Si sois servidores, sed servidor, está muy bien. Vuestros padres os han permitido nacer, habéis estado en la escuela elemental y ahora ganáis treinta yens por mes. tal como estáis obtendréis el satori. Yo lo sé con toda certeza, dice Buda. Pero el ser ignorante persiste en decir: “No valgo nada.” Es lo que se llama “ser hijo de millonario y vivir en la miseria.” A pesar de que había nacido en una familia de millonarios, el hijo huye pensando que lejos estará mejor, y se pone a vagar en busca de esta mejora. Esto es profanarse a sí mismo. La ignorancia es profanarse a sí mismo pensando: “Si hay algo mejor fuera de mí, entonces yo no valgo nada.” Pero el ego es uno y está bien tal como es. Para el cuerpo es lo mismo. Si el moco os cuelga de la nariz, es perfecto así como está. Desde el punto de vista de Buda, está bien, pero desde el punto de vista de los seres ignorantes, es la ignorancia. He aquí un penique. Por lo que respecta a su utilización, que esté en poder de Buda o de un ser ignorante, es siempre un penique. El penique no cambia. Pero si Ishikawa Goemon lo hubiera recibido, entonces hubiese cambiado su uso. Se dice que un estafador tan ingenioso como él, con un céntimo era capaz de comprar un caramelo, utilizarlo de mala manera y volverse rico. En el bolsillo de Goemon, un penique se convertía en la primera pieza que le traía la fortuna. Un ser ignorante compraría el caramelo y ¡Glup!, se lo tragaría de golpe. Si una persona de gran piedad filial compra el mismo caramelo, ¿Qué uso haría de él? En la utilización del mismo penique, aparecen diferencias en las personas. El común de los mortales consagra cada jornada al servicio de la ilusión, es decir, dentro de la confusión. Pasan el día en lugares oscuros. En la parte oscura de la ciudad se ven a menudo pasar jóvenes fantasmagóricas con rostros seductores. Pero si ellas son seductoras, yo no lo soy; pero un hombre más guapo sería devorado por estas criaturas. Y no encontrará su libertad mas que cuando su bolsa esté vacía. De esta forma pasamos nuestros días en un mundo semi-muerto lleno de ilusiones oscuras. Una jornada es dilapidada en vano. Un solo y mismo día, según el uso que se haga de él, puede volverse diversos mundos vivientes, mundos muertos, mundos totalmente negros, mundos en torbellino o mundos en naufragio. La “Gran Rueda de la Ley” es creada por la “Rueda del Tesoro” que rueda pacificando las cosas en un mundo ideal. La Rueda del Tesoro rueda pesadamente por toda la región donde vive el Cakravartin y lo mismo nivela las altas montañas de la región que pacifica a todos los enemigos. Decimos enemigos, pero no estamos hablando de enemigos armados de flechas y espadas. El enemigo al que ella reduce a polvo se llama ignorancia. En otros términos, ella se desplaza poco a poco hacia un mundo brillante. Tal es la Gran Rueda de la Ley.En consecuencia, donde se encuentra la Gran Rueda de la Ley, hay un lugar brillante. Sin embargo, en cualquier parte donde se encuentra un ser ignorante hay un lugar oscuro. Aunque se tenga dinero, se está a oscuras; aunque se sea pobre, se está a oscuras. No se puede ir hacia un lugar luminoso. Aunque se estudie, se está en sombras; se estudia en lo negro. Si no se estudia en absoluto, se ensombrece uno todavía más. Si se come, se come demasiado; y si se bebe vino, se bebe demasiado. Es una sola cosa, pero de esa manera, hay una diferencia. Así, incluso en la utilización de un penique aparecen diferencias de persona.Es lo mismo con un objeto o un período de tiempo. Para obtener el satori, cualquier momento es bueno… . En la práctica budista no hay ni buen ni mal día. Desde el punto de vista de Buda, cualquier día es un buen día. De ahí el dicho: “Cada día es un buen día.” Puede ser un día de gato o un día de elefante, pero no es un mal día. Por el contrario, para los seres ignorantes, incluso el día que obtienen algo es un día de mala suerte. Si un hombre que no tiene nada obtiene algo, pasará todo el día jugando y acabará por derrocharlo totalmente. Pensará: “Bueno, ahora ya tengo para comer; dejemos el trabajo para más tarde.” Durante la guerra ruso-japonesa, un hombre oyó decir que iba a recibir la medalla militar de la Orden del Ciervo Volante de Oro. Entonces pidió prestada una gruesa suma de dinero prometiendo devolverla cuando cobrara su pensión. Pasa el tiempo y dilapida el montante de su pensión y de su indemnización en lugares sombríos. Gastada en lugares brillantes o en lugares sombríos, es siempre la misma pensión. Contando con esta pensión, se endeudó todo lo que pudo. Contando con la medalla militar, pasa las tardes con las geishas. De esta manera su hogar conoció la desgracia y él no pudo reembolsar sus deudas. Hubiera podido utilizar este dinero en un lugar brillante, para la salud de su país, para el dharma o para la sociedad. La diferencia reside entonces en la dirección que se le da a un solo y mismo objeto. En el capítulo Bussho del Shobogenzo está escrito: “No existe un momento que no sea el bueno, no existe un momento en que la naturaleza de Buda no se manifieste justo ante nuestros ojos.” En verdad, estas pocas palabras bastan para incluirlo todo. Se puede ir a hacer camping y comer angulas a la brasa, o bien se puede venir a hacer zazen y comer avena y arroz. Se puede comer una parca sopa de arroz y quejarse; se puede comer una parca sopa de arroz y estar alegre. Un poeta de haiku estaba muy enfermo desde hacía largo tiempo. Primero decía que era bueno estar fuerte y miserable estar enfermo; pero él cultivaba cada vez más el arte del haiku y su salud mental mejoró. Un día se puso a cantar: “¡Oh, esto es más de lo que merezco! ¡Más de lo que merezco! Hoy, todavía puedo recibir con reconocimiento esta sopa de arroz, y contemplar las flores. ¡Esposa, voy a vivir mucho tiempo!.” Pero también decía: “¡Oh, maldición, maldición! Hoy de nuevo estoy obligado a tragar este resto de arroz que me dan pillos llenos de salud; y esas flores tan lozanas… me vuelven loco. ¡Esposa, así no merece la pena vivir!.” En la misma situación, el mismo momento, las mismas cosas, podemos dar pruebas de reconocimiento o quejarnos. Incluso nosotros, monjes, nos quejamos a veces. Algunos decidieron hacerse monje porque su padre había muerto prematuramente. Es lastimoso. Algunos no pueden ni siquiera comer una sardina en público. Yo pienso que eso es lamentable, y lo es. Pero con seguridad, el deber de los hombres no se limita a comer. Más valdría que se consagraran al dharma y que pensaran: “¡Qué feliz destino!, verdaderamente no me merezco este buen karma que hace de mí un monje y me permite buscar el dharma. Muchos son los que no lo pueden hacer porque no son monjes.” Ante la misma situación, pues, uno se puede lamentar o alegrarse. La naturaleza de Buda depende de la persona. Si Buda obtiene el satori y mira a su alrededor, todo es ignorancia. Si un ser ignorante mira alrededor de sí, todo y cada cosa es ignorancia. No es que una cosa específica llamada ignorancia tenga una existencia distinta. Tal es el principio que subyace en la afirmación “La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda.”

La transmisión secreta de la práctica budista

“El cuerpo vacío de la ignorancia es el cuerpo del dharma.” Este cuerpo vacío de la ignorancia, tal como es, no está separado de la naturaleza única del espíritu. En otros términos, la naturaleza absoluta del espíritu es la vida. ¿Tenemos verdaderamente la vida en nosotros mismos? El hecho de que tenemos que morir no quiere decir que no tengamos que vivir. Se podría decir que Yoshida Shorin no tiene vida porque murió hace aproximadamente treinta años; pero él escribió: “Aunque realice las consecuencias de las acciones, el espíritu japonés no puede renunciar.” La naturaleza absoluta de su espíritu, tal cual es, campea clara y abiertamente en una esquina de Satagaya, no cae jamás en la melancolía, aunque le corten la cabeza. El espíritu japonés, poco importa lo que se diga, está firmemente establecido y no morirá. Hideyoshi era así, Kusonoki Masashige también. Con lógica comprendieron la lógica. Pero más aún, con este cuerpo vacío de la ignorancia que puede morir en cualquier instante, ellos cumplieron una acción eterna más allá de la muerte. Dicho esto, utilizamos en general este cuerpo vacío para comer demasiado y embotar nuestro sistema digestivo, para beber demasiado y atrapar una cogorza, para descuidar nuestro trabajo y desear un salario. Si por una parte este cuerpo vacío de la ignorancia puede cumplir una acción del universo entero, por otra, las acciones limitadas cumplidas por esta naturaleza absoluta del espíritu pueden no solamente no ser moderadas, sino que incluso se obra mal. Es verdaderamente extraño. El budismo es simplemente este principio. La cuestión que se plantea es cómo vivir esta vida para mayor bien. Este estilo de vida es llamado absurdo. Una vez comprendido esto claramente, ya no hay más problemas. El budismo es la tentativa de vivir una vida que tenga sentido. El budismo no tiene nada que ver con la idea idiota, la idea estúpida que dice que “sea cual sea el mal que hayamos cometido, después de la muerte todo el mundo va al paraíso.” ¿Cómo podemos crear un género de vida mejor? El punto importante es: ¿Cómo este cuerpo vacío de la ignorancia, susceptible de morir en todo momento, puede cumplir una acción eterna más allá de la muerte? ¿Cómo es posible esto? Por el voto de volverse el cuerpo del dharma. Este voto de convertirse en el cuerpo del dharma sustenta nuestros esfuerzos en la práctica y el estudio reales. Decís que no sabéis cómo resolver Mu, el koan de Joshu. Cuentan que uno se puso a cuatro patas y ladró: “¡Guau, guau!”, y que esta respuesta fue admitida. ¿Hay algo más estúpido? Eso demuestra una total ignorancia de las circunstancias antiguas que rodeaban este koan. “Si en la oscuridad oís la voz de un cuervo que no emite ningún sonido, ¿pensaréis que es un macho o una hembra?” Para pasar este koan, dicen que alguien se puso los dedos en las orejas, cerró los ojos e hizo ruidos roncos: “¡Kaa, kaa!.” ¿Hay algo más idiota? ¿Cómo el instante presente puede ser transformado en yo eterno? ¿Cómo este momento puede ser vivido perfectamente? Eso es esencialmente lo que llamamos vacío. Todo momento debe ser vivido perfectamente. Bajo este ángulo, el cuerpo vacío e ilusorio es el instante, y el cuerpo del dharma es la eternidad. Esto es la verdadera práctica y el verdadero estudio de la Vía budista. Esa es la transmisión secreta. Como quiera que sea, la vida de Buda tuvo, ante todo, un principio y un fin. Aparte del hecho de que fue un Buda, él nació y murió. Quizás los dragones derramaran una lluvia de ambrosía desde los cielos, y las aguas brotaran de la tierra, o quizás dijo: “En los cielos y en la tierra, sólo yo soy honrado.” Yo no lo sé. Pero pienso que en su nacimiento él no se consideraba como un Buda. Y aunque todavía se esté debatiendo si su muerte fue a causa de un champiñón o de un trozo de cerdo envenenado, que yo sepa, el hecho es que está bien muerto. Abstracción hecha de su budeidad, está muerto. Pero sea cual sea la parte de su vida que examinemos, ésta será perfecta. No habrá la menor tacha. Tal es el sentido del nombre “el perfecto Tathágata Shakya de virtudes innumerables.” No hay necesidad de hacer resaltar ciertas escenas de su vida, ejemplares, como en el teatro. A cada momento, su yo era eterno. Eso es que el cuerpo vacío de la ignorancia es verdaderamente el cuerpo del dharma. Y por eso hacemos esfuerzos. ¿Lo que yo hago tiene vida? ¿Cuándo, cómo, eso tiene una vida? A menudo la gente no puede dejar de fumar aunque el médico le diga que eso es peligroso para los pulmones… . Eso es la vida de la sabiduríadel cuerpo del dharma. “La verdadera naturaleza de la ignorancia, el cuerpo vacío de la ilusión, es el cuerpo del dharma.” Si no se lee atentamente, uno pasa totalmente por encima de estas dos frases. Pero el ser ignorante es el Buda; exactamente tal cual es, es Buda. Eso puede parecer un buen negocio, pero no lo es. A decir verdad es una afirmación muy constreñida. A causa de ella, estas criaturas de la vida y de la muerte viven una vida sin ida y vuelta. Aunque haya nacimiento y muerte, encontrar una vida sin escapatoria que ni va ni viene y, una vez certificada ésta, trabajar verdaderamente para esclarecerla, tal es la práctica budista. Allí, por primera vez encontramos una perspectiva luminosa. Las cosas ya no son solamente este lugar limitado sino un yo eterno. Y sin embargo, las cosas que hace la gente están limitadas a los lugares donde llegan, y son tan inestables como los precios del mercado. Eso no es bueno. Hay una historia de los primeros años de la era Meiji sobre uno que intentó vender por cincuenta yens la pagoda de cinco plantas de Horyu-ji. Otro cogió la imagen lacada de Buda ante la que se prosternaba día tras día, la pisoteó y la quemó. ¡Qué sacrilegio! Pero los seres humanos están siempre motivados e inducidos a error por sus circunstancias limitadas.
Un poema de Issa dice:

La gente es parecida a gotas de rocío, ¿Están ustedes de acuerdo?

La gente está totalmente falta de autenticidad. Es parecida a las gotas de rocío. Está totalmente extraviada por pérfidos granujas. Y su vida se vuelve irrevocablemente determinada, sin posibilidad de cambio. Así que si no tenéis aquí el satori, si no realizáis que esto es “eso”, no solamente seréis engañados por los otros, sino que además vuestro nacimiento en tanto que seres humanos no tendrá ningún valor. Como se ha dicho: “La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda. El cuerpo vacío de la ignorancia es el cuerpo del dharma.” Ignorancia y satori no son dos cosas separadas. Debemos comprender el origen de lo que ciega el yo hasta hacerle pensar que son dos cosas separadas. Debemos asir el cuerpo del dharma, en el cual, tal como es, está la naturaleza absoluta del espíritu. La obra de nuestra vida es descubrir la cualidad viviente esencial en la verdadera naturaleza de la ignorancia y el cuerpo vacío de la ignorancia, a fin de asir esta cualidad viviente y poner todos nuestros esfuerzos a su servicio. Una vez asido realmente el cuerpo del dharma, comprendemos que todos los seres sensibles tienen la naturaleza de Buda, y que la hierba, los árboles y el país, todo alcanza la budeidad. Esto está bien tal como es, y aquello también está bien tal cual es. Todo es así. En otros términos, comprendemos que todo es normal. No por haber alcanzado la edad de sesenta años somos mejores. Quince años están bien en tanto que quince años. Doce años en tanto que doce años. No nos volvemos mejores porque envejezcamos. Si comprendemos que las cosas están muy bien tal como son, entonces la condición normal es buena. Y no podremos hacer nada si esto, en tanto que adultos, no lo hemos comprendido.

Asir la energía vital

Se debería también llamar a los diecisiete caracteres chinos que van desde “No ves…” a “…el cuerpo vacío de la ignorancia es el cuerpo del dharma“, introducción de Yoka Daishi. Los antiguos dicen igualmente que en particular las dos frases: “La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda; el cuerpo vacío de la ignorancia es el cuerpo del dharma“, son un resumen del Shodoka. Este resumen se presenta bajo la forma de una pareja. Dado que las frases van por pares, dos frases forman un resumen. Están estas palabras: “La naturaleza propia absoluta va y viene sin sustancia, el cuerpo vacío e ilusorio tiene un nacimiento y una muerte.”Desde el punto de vista budista, los seres ignorantes y Buda no son más que uno. Uno se convierte tanto en los seres ignorantes como en Buda. El cuerpo del dharma y el cuerpo vacío e ilusorio no están separados, son idénticos. El cuerpo del dharma es el cuerpo vacío de la ignorancia. El cuerpo vacío de la ignorancia es el cuerpo del dharma. Poco importa que uno sea capaz de hacer fácilmente una conferencia sobre los sutras. Dar una conferencia sobre los sutras no requiere estudios académicos demasiado difíciles. Pienso que con el progreso de la cultura habrá probablemente una estación de radio consagrada a grabaciones académicas. Esto no tiene porqué tardar diez mil años; cien o doscientos años deberían bastar. Es agotador leer libros. Lo único que tendremos que escuchar en público, los ojos cerrados, será una grabación. Como cuando se conecta una emisora de radio, cuando se haya sintonizado esta grabación, se podrá pasar directamente sobre el capítulo, el párrafo, el artículo que se desee oír. En el futuro, los aparatos se volverán cada vez más pequeños. Quizás podamos meter uno en el bolsillo y escuchar el tema académico que deseemos oír en cualquier momento que elijamos, incluso acostados. No tendremos necesidad de escribir un montón de cosas en cuadernos y aprenderlas de memoria antes de un examen, como lo hacemos hoy día. En ese punto, el estudio ya no será importante. Nosotros mismos, como quiera que sea, al margen de los asuntos llamados de estudio, tenemos el dharma de Buda. La ciencia llamada dharma de Buda podría ser registrada, pero nuestro propio y auténtico dharma de Buda, “monedas contantes y sonantes” que son nuestra real vitalidad humana, no puede ser registrada.Hay un proverbio que dice: “Aunque no haya comido nada, el samurai se cuida los dientes con esmero.” Esto que hacían los samurais era muy interesante. Era algo vivo. Pienso que no ha habido jamás una educación tan perfecta como la de los samurais japoneses. No tenían necesidad de la vida. Si tenían el estómago vacío lo soportaban. Aunque no tuvieran nada para comer, no se quejaban nunca. Por eso hubo hombres como Senmatsu, que dijo: “Aunque mi estómago esté vacío, no diré que tengo hambre.” La vida del samurai era exaltante. Más que exaltación, llegaban a la Vía llevados por una fuerte claridad. Ese es el resultado de la práctica zen emprendida por los samurais. Los diferentes clanes entraban en competición para hacer progresar el bushido. El Zen, con su transmisión especial fuera de las escrituras e independiente de las letras y de las palabras, no podría ser programado aunque se creara una estación de grabaciones académicas. Esta cualidad improgramable, esta energía total de los seres vivientes, los samurais japoneses la poseían.En el bushido de Hagakure se encuentra esta frase: “Obrar bien es soportar.” Si le damos una explicación complicada, moral o psicológica, estaremos tan confundidos que no podremos emprender ninguna acción. Esto no tiene fin. Cuando nos preguntamos qué es una buena acción, estamos en realidad en un callejón sin salida. Por lo que respecta a este dilema, la respuesta más sensata sería: ” Obrar bien es soportar.” Esa es la transmisión especial del Zen, fuera de las escrituras e independiente de las letras y de las palabras. “La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda, el cuerpo vacío de la ignorancia es el cuerpo del dharma“, es simplemente eso.El sentimiento de Yamamoto Jocho, ¿no está en la misma línea cuando escribe: “A qué distancia de este mundo efímero el cerezo de la montaña”? El cuerpo vacío de la ignorancia y el cuerpo del dharma están largamente separados. Es la distancia que hay entre la presencia de la vida y su ausencia. Es la distancia hasta el paraíso. Yamamoto Jocho se suponía que se iba a suicidar cuando su señor murió, pero continuó viviendo retirado en soledad. De hecho, había atrapado verdaderamente la vida. La gente que no posee el aliento de la vida no comprende el sentido profundo de “A qué distancia de este mundo efímero…” Este género de inútil es feliz hablando de dinero. “¿A qué distancia de este mundo efímero el cerezo de la montaña?” …

A decir verdad, uno tiene el sentimiento de que este verso expresa la sustancia del Shodoka. No solamente la sustancia del Shodoka, sino también la esencia del Zen y el sentido general del dharma de Buda. Verdaderamente es un verso de una gran delicadeza.

“Tao de la Física”
Fritjof Capra. Traducción Mogens Gallardo.Los textos aqui publicados son del libro¿Que es el Zen?,y Manual
Zen.agradecemos la gentileza de los amigos que nos facilitaron este maravilloso
libro.Basado en el libro de Corporación de estudios y artes orientales

ZEN KITAIDO, Manual Budismo Zen.

Articulos relacionados:
 

4 comentarios para “Budismo Zen 5ta parte (2)”

  1. Revista Infotigre » Articulos » Budismo Zen 5ta parte (1) Dice:

    [...] Continuacion: Budismo Zen 5ta parte (2) [...]

  2. Enrique Antonio Pedraza Dice:

    El comentario de que el Esperanto es difícil sólo puede hacerlo una persona que nunca ha tenido contacto con él. El lenguaje internacional, como lo llamó su creador Zamenhoof, es el lenguaje más sencillo. Para entender esperanto basta un diccionario bilingue. ¿Existe alguna otra lengua que pueda traducirse con un simple diccionario?
    La komento kiun la Esperanto estas malfacila nur al ?i povas fari personon kiu neniam havis kontakton kun li. La internacia lingvo, kiel lin nomis lia kreinto Zamenhoof, estas la plej simpla lingvo. Por kompreni esperanto sufi?as vortaro du-lingva. ¿Ekzistas iu alia lingvo kiu povu traduki kun simpla vortaro?

  3. klingon Dice:

    @Enrique

    jIyaj, nuqDaq ‘oH puchpa”e’
    Heghlu’meH QaQ jajvam

    Qapla’

  4. Tony Sar Dice:

    Yo he apredido Esperanto y son tantas las satisfacciones que en compesación he recibido que no pienso cambiar de opinión y mientras viva seguiré disfrutando de sus ventajas.

      Luego de 60 dias los articulos se cierran a nuevos comentarios.
 
  Desarrollado por AnimacionyWeb
Entradas RSS entrar