En contra de lo que suele pensarse, pocos son los inventos realizados por ciudadanos estadounidenses, y aún algunos de los que la historia les atribuye son más bien fruto de nuestro secular papanatismo, o de la pereza reivindicativa o el simple desinterés de los auténticos inventores.
Pensemos -por ejemplo- en la historia de la aviación. ¿Acaso alguien no atribuye a los hermanos Wright el papel de pioneros absolutos? Sin embargo el primer vuelo de éstos -en 1903- fue breve, semifallido, sin ninguna verificación oficial, prácticamente sin testigos y mediante un despegue apoyado por una catapulta, mientras Alberto Santos Dumont (nacido en Brasil, de origen francés), ganó en 1906 el premio convocado por el Aero Club de Francia para quien lograra volar cien metros seguidos. Santos Dumont despegó sin ayudas externas y voló durante 220 metros, pero además lo hizo delante de cientos de espectadores y cámaras.
La biografía de Santos Dumont resulta apasionante y merece una atenta lectura, pero si le dedico el inicio de esta nueva sección sobre “Personalidades” es sobre todo porque su brillo intelectual siempre fue acompañado de una natural e invencible modestia, además de una generosidad sin límites…
El sueño de Santos Dumont era poner a cada disposición de cada persona un avión, al modo de lo que Henry Ford realizó con el automóvil. A tal fin diseñó y fabricó un modelo seguro, práctico y fiable (la famosa “Libélula”) con el que recorrió toda Francia. Sus colaboradores le instaron a patentarlo y fabricarlo en masa, algo a lo que Santos Dumont se negó en redondo. De hecho cedió su diseño al dominio público y así otros diseñadores lo perfeccionaron y fabricaron, vendiendo cientos de aparatos.
La generosidad de Santos Dumont para con la humanidad, su desinterés por la explotación industrial de sus ideas y su profunda decepción ante el uso de los aviones como instrumento para la guerra, le hacen sin duda merecedor de todo nuestro respeto y admiración.
Fuente: kriptopolis
- Casa FOA 2008 del 10 de Octubre al 8 de Diciembre
- Por qué leer a los clásicos
- 40 años de almuerzos
- Récord olímpico para Coca Cola en Beijing
- “Fundacion” de Isaac Asimov al cine
- Aniceto
- Richard Stallman: “El software libre en la ética y en la práctica”
Luego de 60 dias los articulos se cierran a nuevos comentarios.

